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10 COSAS QUE HACEMOS CUANDO ESTAMOS DEPRES… (Y LA CAGAMOS AÚN MÁS)

5 marzo, 2015
Inmaculada González

 

 

Hablo de esos días en los que se nos acaba el mundo… Nos levantamos con el pie izquierdo y, por mucho que avance el día no podemos dejar de pensar en esa jugarreta que nos han hecho… O en el capullo de turno que nos ha dejado por otra… O en ese cuerpazo que antes teníamos y que ahora ha quedado bajo unas lorzas inmensas… Hay días en los que tenemos mil razones para que todo nos de puro asco y, desde luego, no es el mejor momento para tomar decisiones porque luego… pasa lo que pasa…

¿A que tú también la has liado aún más después de haber tomado una de estas decisiones en ese día depre? Hagamos memoria juntas…

 

1. Ir a la pelu

Crees que te vendría bien un cambio de look, en tu mente tienes pensado transformarte en la Kardashian y deslumbrar a todo el mundo… Vas en el coche llegando a la pelu y consideras que ese cambio es poco atrevido y que nadie lo notará y… voilá… entras con tu melena rubia ultra larga y sales pareciendo un militar recién alistado y con un color digno de la propia Marge Simpson (sin faltar a los militares ni a estos dibujos animados, por supuesto), pero, reconozcámoslo… No era el look ni el cambio que esperábamos y, desde luego, esta depre no es transitoria… Durará años hasta que recuperemos la melena que cortamos aquél día en que cortaron con nosotras.

2. Tirar de agenda de «ex-emergencias»

Vamos a ver… Si es un ex por algo será… ¿Por qué no pensamos eso antes de llamar a nadie? Pues no lo sé pero siempre que hacemos esta reflexión es demasiado tarde… Ya ha habido un polvo penoso con un ex plasta que ahora se creerá que le vas a prometer amor eterno… Pufff, qué pereza… casi que prefería la depre pre-mal-polvo.

3. Comer como una auténtica cerda

Sí, comer es un placer y yo soy la primera a la que le apasiona todo el mundo gourmet pero… Es un grave error comer compulsivamente montañas y montañas de chocolate (con su acompañamiento salado de después para eso del contraste de sabor). Eso es una indigestión segura. ¿A que ahora sí que te duele el estómago y el nudo ese que decías que tenías ya no parece tan grave?

4. Criticar compulsivamente y sin miramientos

Necesitas desahogarte. Te han hecho daño, tu vida es una mierda y quieres maldecir al mundo. Coges el teléfono y llamas a toda tu agenda hasta que alguien te lo coge ¡Error! Tienes que saber con quién vas a despotricar, sobre todo si es de tu ex, porque… ¿y si luego volvéis? Lo odiarán… Por supuesto, prohibido llamar a las madres para estos temas… aunque, ya es tarde ¿cierto?

5. Gastarte todo tu sueldo en compras porque «te lo mereces, y lo sabes»

¿Te mereces no poder salir más en todo el mes por ese maldito bolso que te costó un dineral? Pues claro que no… «Pero es que era tan bonito»…. «Y me lo merecía»…. Pero guapa, ¿no has pensado que si no te queda ni un duro el maldito bolso se quedará en casa, como tú, muerto del asco?

6. Ponerte una peli moñas estilo «El diario de Noa»

¿Estamos locas o qué? Nos vamos a quedar peor que al principio!!!! Llorar implica ojos hinchados cual sapo en su charca; nariz roja como Santa Klaus y una congestión que no la quita el frenasal ni de coña. Por no hablar del chafón anímico que se te queda al creerte que lo que sucede en las pelis puede ser de verdad… No chicas, es todo un guión y, sobre todo, FICCIÓN, os lo dice una periodista.

7. Decidir hacernos un tratamiento de belleza porque… sí

Vale, estoy totalmente a favor de los tratamientos de belleza y retoques estéticos pero… ¿tenemos que decidirlo en el momento en el que nos hemos caído de nuestra montaña rusa de emociones? NI DE COÑA. Puede que eso conlleve unos resultados mucho peores que la decisión de ir a la peluquería… ¿No lo recuerdas?

8. Salir de fiesta como si no hubiera un mañana

Decías que sólo ibas a salir a cenar y a «lo que surgiera» porque necesitabas desestresarte y animarte… ¿A quién pretendes engañar? ¿Te has puesto un atuendo digno de una femme fatale para irte a la cama a la 1 de la madrugada? Claro que no, pero tus amigas, como buenas que son, te siguen la corriente y te cuidan hasta que las ves triple y tienen que llevarte a casa.
Pero lo peor de todo esto no es la fiesta que te pegaste anoche, sino el despertar entre vómitos y una resaca insufrible al día siguiente. Eso sí que es estar jodida y no la depre que tenías…

9. Liarte con un tío que creías que era «lo más»

¿Lo más? Madre mía menudo coco cuando al día siguiente te agrega a Facebook. De pronto pasan todos los emoticonos por tu cabeza (incluido el de la mierda, por supuesto). ¿Pero cómo ha podido cambiar tanto ese chico que te parecía el mejor del mundo anoche? Bienvenida al guapo de las 7 de la mañana… Ese que está distorsionado por el alcohol, el cansancio y la jodida depre que llevas de no haberte comido un colín en toda la santa noche. (Eso sí… tus pintas también eran dignas de una guapa de las 7 de la mañana, no nos engañemos).

10. Auto-torturarte creyendo que antes eras mejor

Sí, lo hemos hecho todas pero… Sea verdad o sea mentira… El tiempo pasa y, es lo que hay, así que por lo menos tendremos que sacar de la recámara ese refrán de «ahora sé más», «sé lo que quiero», «tengo las ideas más claras»… Y toda esa retaíla de emergencia que nos han ido enseñando nuestras amigas que nos sacan algunos años y a las que también tuvimos que aguantar en uno de sus días depres. Bienvenidas al mundo real.

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1 comentario

  • Responder mary 5 marzo, 2015 at 8:21 pm

    Este artículo es muy bueno.
    Cuanta verdad hay escrita.
    Mujeres, tenemos q ser fueres e independientes, no podemos caer en esos 10 errores

    Un besito xa todas!

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